La ruta de los vinos de Burdeos

Château Latour, Margaux, Mouton-Rothschild… En las cavas de los castillos que jalonan una pequeña carretera comarcal junto a esta ciudad francesas se cocinan algunos de los caldos con más renombre del mundo.

El camino de los châteaux

Partiendo de Burdeos, a lo largo de casi un centenar de kilómetros por la región vinícola del Médoc, las cavas de una barbaridad de palacios abren sus puertas a los interesados en conocer los secretos de algunos de los caldos más respetados y más caros del mundo.

Uno de los ‘palacios del vino’.

Basta enfilar por la comarcal D-2 para toparse con este aristocrático universo erigido hace siglos por el vino, que todavía hoy vive en esencia de él y para él. Desde Blanquefort hasta el epicentro vinícola de Pauillac, hay tramos en los que la concentración de castillos es de no dar crédito. Si uno parece insuperable, el siguiente, que no tarda en aflorar entre ordenadas hileras de viña que se pierden en el horizonte, lo es más aún.

Con cita previa

Para un par de días y aconsejablemente en coche cuatro castillos serían más que suficiente. La clave: reservar con antelación. Aunque incluso los châteaux de más prestigio abren al público, los cupos suelen ser limitados y algunos de los mejores cierran en fin de semana, por lo que convendrá pedir cita en la bodega en cuestión en cuanto se tengan claras las fechas del viaje para no quedarse a las puertas con la miel en los labios.

Con alguna contada excepción y a diferencia de lo que ocurre en Napa, Oporto o en la mismísima región de Champagne, las visitas a los castillos vinícolas del Médoc se hacen a pequeña escala. Sin grandes montajes pensados para el turismo de masas y menos facilidades en cuanto a horarios e idiomas en los que se realizan las visitas pero, a cambio, con mucha más autenticidad.

Bodegas para paladares experimentados

Chateau-Margaux, en cuyas bodegas se cocinan sus premiadísimos caldos, aparece como una de las joyas de la corona. En él se valora que los visitantes anden al menos algo familiarizados con el mundo del vino, mientras que las degustaciones se reservan exclusivamente para profesionales.

Vinos de los diferentes chäteaus

Por sus inmediaciones, a cada lado de la carretera irán levantándose otros palacios de lo más imponente como, entre tantos otros, Chateau-Lagrange, Talbot o los torreones del Pichon-Longueville, hasta que en Pauillac los carteles comiencen a señalizar la senda hacia sus majestades Château Latour, Château Batailley, Château Lynch-Bages, Rothschild o Mouton Rothschild.

Visitas didácticas

Si Lynch-Bages presume de ofrecer una visita bastante técnica que puede interesar más a los iniciados, la de Mouton Rothschild resulta mucho más didáctica para neófitos. En ella, además de la visita a las cavas, puede admirarse paso a paso el proceso de elaboración en una proyección audiovisual, e incluso cuentan con un museo de arte ligado al vino de las culturas más dispares, así como los originales de las etiquetas que, desde 1945, han diseñado para sus botellas desde Andy Warhol y Chagall hasta Picasso, Dalí, Tàpies o Barceló.

A tiro de piedra hay playas salvajes, senderos para transitar en bici, restaurantes de nivel e incluso alojamientos en las mismas fincas donde se produce el mejor vino, amén de la propia ciudad de Burdeos, que desde que se eliminaron los coches del centro y se remodeló de arriba abajo está irreconocible.

| Más información en: www.medoc-tourisme.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>